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El mercado ya descuenta el riesgo político de 2027

Por Javier Pappalardo    Hay momentos en los mercados financieros en que los númer...

El mercado ya descuenta el riesgo político de 2027

Por Javier Pappalardo    Hay momentos en los mercados financieros en que los númer...

Por Javier Pappalardo   

Hay momentos en los mercados financieros en que los números dejan de hablar solo de balances y tasas para convertirse en barómetros de algo más profundo: el clima político. Eso es, en esencia, lo que parece estar ocurriendo hoy con los activos argentinos. La volatilidad reciente de la Bolsa porteña no encuentra una explicación satisfactoria en el contexto internacional. El precio del petróleo mantiene cierta estabilidad, los mercados emergentes no exhiben turbulencias generalizadas y los indicadores macroeconómicos locales, aunque frágiles, no justifican por sí solos las caídas observadas. El fenómeno, entonces, obliga a buscar la causa en otro registro: el político.
La lógica de los inversores, en este punto, está cada vez más anclada en las relaciones entre gobiernos y mercados de capitales que en los fundamentos sectoriales. Y esa lógica señala hacia octubre de 2027 con una claridad que, hace apenas un año, habría resultado exagerada.
Cuando Javier Milei llegó a la Casa Rosada, una parte significativa del mundo financiero albergaba expectativas concretas: reformas de desregulación, apertura de mercados y un entorno favorable para las empresas que cotizan en el panel local. Esas expectativas, sin embargo, no terminaron de materializarse en las valuaciones. El sector energético es el ejemplo más elocuente: compañías de gran porte, con cotización bursátil, registraron pérdidas durante la actual gestión a pesar del optimismo inicial.
La frustración de esas expectativas no es menor. Cuando un gobierno que se presenta como proclive al mercado no logra traducir esa orientación en retornos concretos, los inversores recalibran sus modelos. Y esa recalibración, en el contexto argentino, suele tener un destino rápido: la pregunta sobre qué vendrá después.

TERMÓMETRO DEL MERCADO — PRIMERA SEMANA DE MAYO 2026

510

Riesgo país (pb) mínimo de 3 meses

−8,7%

Caída del Merval en dólares en abril

B−

Nueva calif. Fitch primera alza desde 2019

Fuentes: JP Morgan EMBI, ByMA, Fitch Ratings  ·  Datos al 8 de mayo de 2026

Los números de la semana ilustran con precisión esa tensión. El riesgo país perfaró los 510 puntos básicos, su nivel más bajo en casi tres meses, impulsado por la reciente mejora de calificación de Fitch, que elevó a la Argentina de CCC+ a B− por primera vez desde 2019. Sin embargo, esa señal positiva de la deuda soberana no se trasladó en las acciones: el S&P Merval acumuló en abril una caída del 8,7% medida en dólares. La disociación entre bonos y acciones no es técnica, es narrativa. Los primeros reflejan la confianza en que el gobierno actual pagará; las segundas expresan la duda sobre qué empresa o sector florecerá bajo el próximo.
Lo novedoso del ciclo actual es la anticipación. Históricamente, la volatilidad electoral argentina irrumpía en los últimos dos meses antes de los comicios, cuando las encuestas comenzaban a definir un ganador y los portafolios ajustaban posiciones. Hoy esa dinámica se adelantó de manera significativa. Los mercados no esperan ya a los últimos compases de la campaña para incorporar el riesgo político en los precios.
El fenómeno no es exclusivo de la Argentina, pero adquiere aquí una intensidad particular dado el historial de cambios bruscos de política económica entre administraciones. Un inversor que recuerde los vaivenes entre 2015 y 2019, o entre 2019 y 2023, tiene razones sobradas para actuar con cautela mucho antes de que suene el disparo electoral.
En materia de deuda soberana, el panorama de corto plazo luce más ordenado. Los vencimientos inmediatos tienen mecanismos de refinanciación o asistencia internacional que, en principio, los harían manejables durante la gestión actual. Pero la mirada de los grandes fondos no se detiene en el trimestre próximo: atraviesa el calendario hasta 2027 y más allá, evaluando si el sendero de consolidación fiscal que hoy se exhibe sobrevivirá al próximo ciclo político.
Es en esa brecha temporal donde reside la verdadera tensión. El mercado puede tolerar incertidumbre de corto plazo si confía en la continuidad. Lo que no puede tolerar —y lo que parece estar comenzando a pricearse— es la probabilidad de un giro de timón después de las urnas.
El interrogante que flota sobre las mesas de dinero ya no es si la Argentina pagará sus deudas en 2025 o 2026. Es si el esquema que hace posibles esos pagos seguirá en pie después de octubre de 2027. Y cuando esa pregunta se instala con suficiente fuerza en los mercados, las valuaciones de hoy empiezan a reflejar las respuestas de mañana.

Fuente: https://www.semanarioextra.com.ar/el-mercado-ya-descuenta-el-riesgo-politico-de-2027/

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