Locales Escuchar artículo

Reservas crecen, el peso se aprecia: ahi está el problema

Por Javier Pappalardo Los números son buenos. Difícilmente se pueda decir otra cosa...

Reservas crecen, el peso se aprecia: ahi está el problema

Por Javier Pappalardo Los números son buenos. Difícilmente se pueda decir otra cosa...

Por Javier Pappalardo

Los números son buenos. Difícilmente se pueda decir otra cosa. El Banco Central lleva más de cien ruedas consecutivas con saldo comprador, acumuló más de 10.000 millones de dólares en lo que va del año y las reservas brutas superaron los 48.500 millones, el nivel más alto desde 2019. La inflación de mayo se perfila en torno al 2,2% mensual —la segunda baja consecutiva— y el dólar oficial abrió junio sin sobresaltos. El equipo de Luis Caputo tiene razones para mostrar estos datos con orgullo. Pero debajo de esa foto prolija conviven tensiones que no se pueden ignorar.
La primera es el atraso cambiario. El tipo de cambio no solo subió menos que la inflación acumulada del año —que ronda el 13,5%— sino que en términos nominales retrocedió un 3,4%. El propio FMI advirtió que el peso está apreciado entre un 9,5% y un 22% por debajo de un nivel competitivo. Economistas de la city van más lejos: estiman que el dólar debería ubicarse cerca de $1.700 a fin de año para acompañar a los precios, lo que implica un atraso cercano al 30% sobre la cotización actual. El Gobierno responde que Vaca Muerta y el agro sostienen el ingreso de divisas y que el esquema aguanta. Pero el propio sector agroexportador cuenta otra historia: en 2026 la liquidación acumula una caída respecto del año anterior, con productores que retienen granos a la espera de mejores condiciones cambiarias. Los exportadores industriales y los sectores que compiten con importaciones responden con despidos y caída de márgenes. Ambas lecturas son reales. Lo que también es real es que las manufacturas de origen industrial crecieron apenas un 2,7% en exportaciones este año, frente al 17,5% del agro y al 33,7% de energía y minería. El boom exportador existe, pero no le llega a quien fabrica. Eso tiene un nombre: reprimarización.
La segunda tensión es más técnica pero igualmente importante. El FMI recortó en 11.800 millones de dólares la meta de reservas netas que Argentina debía alcanzar en junio. En la versión original del acuerdo, el objetivo era reservas netas positivas en 3.200 millones. Tras la revisión, el Fondo fijó un nuevo piso de 8.600 millones negativos. Ese cambio de vara convirtió un potencial incumplimiento en un sobrecumplimiento de 3.400 millones. No es deshonesto: es el juego de metas del FMI con Argentina, un juego que tiene larga historia. Lo relevante es que la acumulación de reservas brutas —el dato que circula en los medios— no es lo mismo que la acumulación de reservas netas, que es lo que el Fondo realmente vigila.
¿Cuál es entonces la noticia económica del domingo? Que Argentina atraviesa un momento de estabilización genuina, con datos macro que mejoran, pero que los equilibrios que sostienen ese proceso son más frágiles de lo que el ministro Caputo sugiere. El dólar quieto ayuda a bajar la inflación. La inflación que baja justifica el dólar quieto. El círculo funciona —por ahora— porque el campo liquida, Vaca Muerta exporta y el FMI acompaña. Cuando alguna de esas tres variables se mueva, la ecuación cambia. Y mientras tanto la industria, que agrega valor, mira el partido desde afuera. Eso también es la verdad. Y también merece ser contada.

Fuente: https://www.semanarioextra.com.ar/reservas-crecen-el-peso-se-aprecia-ahi-esta-el-problema/

Comentarios
Volver arriba