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¿Sabemos lo que comemos?

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¿Sabemos lo que comemos?

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Por Ing. Agr. / Paisajista Florencia Céspedes

El cambio de siglo trajo muchos pro y contra. En tecnología, la IA me ha sorprendido, ya que a muchos lugares que voy la consultan en busca de tener el mejor consejo a la hora de poner o recomendar una planta en el hogar. Hoy nos ocupa la alimentación, qué tenemos en el mercado? Y que recursos desaprovechamos? Las fotos muestran un desperdicio de la bolsa domiciliaria como es la cascara de cítricos y césped  esperando ser recolectado por el carpido.
Nuestra ciudad atraviesa por un grave problema, la mayor parte de su sociedad carece de educación ambiental y de alimentación saludable. Sabemos que la actividad física es buena, pero sabemos qué comemos? Las fotos muestran dos hojas de acelga, una crecida con compost y otra de mercado. Vamos a describir los riesgos. Los cinturones hortícolas usan agroquímicos y fertilizantes sintéticos en busca de buenos rendimientos y no perder la producción por el ataque de alguna plaga, los excesos de estos insumos pueden traernos problemas a la salud. Ejemplos: El exceso de nitrógeno en las verduras se acumula principalmente en forma de nitratos, los cuales al ser ingeridos por el ser humano pueden transformarse en nitritos y provocar problemas de salud graves, especialmente en los más jóvenes. Los nitritos en exceso atacan la hemoglobina de la sangre e impiden que transporte oxígeno. La piel toma un color azulado o grisáceo por la falta de oxígeno, a largo plazo, los nitritos pueden formar nitrosaminas en el estómago, sustancias relacionadas con riesgos de cáncer gastrointestinal.
El nitrógeno es un constituyente esencial de numerosas moléculas vegetales, entre las que se encuentran proteínas, aminoácidos, ácidos nucleicos, enzimas y clorofila, entre otras. Su disponibilidad afecta el rendimiento de los cultivos, resultando muy común la aplicación de nitrógeno mediante fertilizantes de síntesis química. Un exceso de fertilización nitrogenada puede tener múltiples repercusiones en el ambiente. Algunas de las más relevantes son la contaminación de acuíferos y la generación de gases de efecto invernadero.
En una producción extensiva, hablando en criollo, lo que abunda es urea y el uso de fitosanitarios, en la mente de ese productor está claro que sí no usas tecnología, no ganas plata. Encima nosotros ya dejamos de mostrar el interés que tenían nuestros padres o abuelos en tener la huerta en el patio, pero cuales son los riesgos de comprar sin saber su origen?
Pensando a largo plazo, ese consumo de verduras y hortalizas  INYECTADAS (fertilizantes sintéticos y agroquímicos)puede causarnos diabetes y tiroides (muy común escuchar a personas contando que las padecen) o náuseas, vómitos o diarreas. La ciudad muestra semana a semana su lado más triste, abundante residuos orgánico mezclado con basura y reciclaje, lo más importante para el bolsillo de estos días es tener claro qué la semilla es lo más económico. Sólo faltan las ganas y se puede comenzar a comer mejor.

Fuente: https://www.semanarioextra.com.ar/sabemos-lo-que-comemos/

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